miércoles, 31 de diciembre de 2014

1981, LAS PRIMERAS CAMPANADAS DESDE CANARIAS

En 1.981, llegó a las islas para hacerse cargo del centro de producción de programas de Televisión Española en Canarias. Pedro Macías que había sido nombrado director en aquellos momentos.

Pedro, acababa de publicar un libro talentoso, en el que hablaba de la televisión y también había sido presentador de peso en los servicios informativos… Con Pedro Macías empezó una nueva época en el centro y se pasó de aquellos programas con más voluntad que acierto, a preparar documentales, transmisiones, concursos, etc.

Pues bien, una de sus iniciativas me tocó a mí. Estaba en la isla de La Palma, haciendo uno de los programas que dirigía Guillermo Aguado y que presentaba Díaz Cutillas, cuando sonó el teléfono. - Alfredo, ¿qué posibilidades hay de dar las campanadas de fin de año desde esa isla?

Le dije que no había tradición, que había que preparar el ambiente y todo eso, pero él insistió y preparamos entonces, desde la plaza de San Salvador, en la capital palmera, frente mismo al Ayuntamiento más antiguo de la nación, la transmisión de las primeras campanadas… por cierto, fue un acontecimiento en la isla. 

Hoy en día, todas las cadenas dan sus campanadas, pero estas que he relatado fueron las primeras en Canarias.

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 23 de diciembre de 2014

EL PRIMÓN

En todos los barrios existen personajes que parecen descolgados de un cuadro. Y claro, Costa Ayala, no iba a ser una excepción. Esos son los dominios de dos personajes populares. Uno de ellos es Vicentillo. A Vicentillo, vamos a decir, le falta un hervor. Roza casi el 1.57, una dentadura “aseparada”, una mirada feliz y noblota y coronado por un disco duro donde archiva un sinfín de canciones. Sólo con un refresco, Vicentillo se pone en marcha, simula distintos instrumentos y canta a destajo. No le puedes pedir que te haga tal o cual tema. Él canta a su antojo. Cuando le parece, dice: “me estoy quedando ronco y no puedo seguir cantando”. Entonces es el momento justo de invitarlo a otro refresco. Una Cola, una Mirinda, es gasolina suficiente para que, mirando al tendido, explaye.

El Primón, es otro personaje. Quizás con doble personalidad. Lo conocimos en un vivero de la zona. Allí, altivo, escondido debajo de un sombrero, sudando a mares por la alta temperatura del invernadero, atiende arrogante y distante a cuantos se acercan. Siente un mimo exquisito por las plantas ornamentales y es un trabajador de esos que sueña todo empresario. Parco en el decir, tieso como un palo y mirada desafiante contrasta con ese desdoblamiento de personalidad cuando llega el momento en que finaliza su trabajo. Es entonces, desde que termina de asearse, cuando se conoce a su otro yo. El sombrero que lucía cubriendo su bien poblada cabellera, lo lleva ahora a medio lado; su tiesa figura se engoruña y arqueado desanda el camino, en busca de algunos pizcos de ron que le endulcen lo que resta de la tarde-noche. Al Primón lo conocen bien por la zona y su recorrido es inalterable. “Yo siempre hago el Tres Caballo y Perica”—ese símil que usa, como jugada segura en el envite, define su recorrido habitual—

Su seriedad en el trabajo contrasta ahora, con su chispa humorística, con su pronto. Ya cuando llega al último bar viene desplomado, totalmente arqueado, la mirada perdida, pero la lengua totalmente afilada para repeler las bromas que le gastan los asiduos.

Una noche, en una de esas correrías nocturnas, el dueño del bar se disponía a cerrar las puertas de su establecimiento. Había previsto en sus planes sentarse cómodamente en su sillón frente al televisor y seguir las incidencias de la final de la copa de Europa de fútbol. Echaba en falta al Primón que, cosa rara, y quería huir antes de que apareciera para que no le jeringara sus proyectos. Sabía, para sus adentros, que le iba a jugar una mala pasada al Primón, pero el fútbol, era el fútbol y de la misma manera que los aviones se esperan en los aeropuertos, los partidos importantes se esperan delante del televisor. Se dispuso a apagar las luces y echar la arretranca a la puerta… Sabía que si el Primón llegaba y lo trincaba cerrando que estaba obligado a largarle los lingotazos y adiós partido de fútbol… Sólo le había dejado caer la puerta metálica cuando una voz le sorprendió, en plena faena…

¡Coño, plegando velas tan temprano…! Hay una brisa suave, se puede navegar a todo trapo, una luna brillante que no hace falta ni encender las luces y usted recogiendo… ¿qué pensaba…? ¿Dejarme al garete…?

El dueño del bochinche, medio caliente por tener que alterar sus planes, le contestó contrariado y en tono irónico:

- No son horas, Primón…

- Pos sí que está bueno esto. El dueño de un bar rechazando a un cliente fijo… Seguramente, le sobra el dinero.

El propietario, viendo que la conversación podía eternizarse, subió la puerta a la vez que le decía con cierto cabreo sordo:

- ¿Qué le pongo al señor…?

A lo que nuestro personaje replicó:

- Al señor, le pone usted una vela, a mí me pone un ron.

ALFREDO AYALA OJEDA

sábado, 20 de diciembre de 2014

EL NACIMIENTO Y LA IDEA DE TENDERETE

Se podría decir que “Tenderete” nació como la primavera, sin saber cómo ha sido. Según mi forma de ver, fueron la casualidad y la coincidencia, las que se unieron para hacer realidad TENDERETE.

Tenderete, era un espacio que parecía esperado por la audiencia mucho tiempo antes de que naciese. Era una auténtica necesidad colectiva que estaba viva en todos los rincones del pueblo canario, pero también estaba a la espera de que alguien supiera o quisiera darle vida.

Sin embargo, para llegar a comprender la idea, la significación de Tenderete hay que remontarse hasta casi la mitad del siglo pasado…

Terminada la guerra y hasta bien entrados los 60, el folclore musical de las islas estaba casi moribundo… Durante ese periodo un obstinado oficialismo se empeñaba en airear, dentro y fuera, un folclorismo disfrazado de tópicos y banales reclamos turísticos.

Considerando la época, y se mire como se mire, poner en marcha cualquier iniciativa que pudiera romper con lo establecido, o no era empresa fácil o tenía los días contados… Eran los comienzos de la década de los 70, tiempos de mucho silencio por un lado y mucho ruido por otro…

Una noche de 1.971, como tantas otras, tenía lugar en Guanarteme, una reunión de amigos que coincidían en una misma afición: la música. La de aquí y la que se hacía en otras tierras americanas… Guitarras y timples, copas y amigos, isas y joropos, estrechaban lazos, latiendo en un mismo sentido. Y claro, todo terminaba con un monumental “TENDERETE”.

También una noche, un nuevo director, llegó a las islas para hacerse cargo de la única Televisión que había en el país. Con este nuevo director comenzaron los cambios y aquellos tres apartamentos donde estaban ubicados los primitivos estudios de TVE Canarias, en la Casa del Marino, dejaban paso a las modernas y actuales instalaciones en Ciudad Jardín.

De esa manera, siguiendo el curso de la casualidad, parranderos y director coincidieron en el mismo lugar. No cambiaron palabra, ni hubo presentación, ni nada parecido. El director, atracado en la barra, observaba, escuchaba y se deleitaba, con nuestra música.

A la mañana siguiente, tempranito, César Alonso, que así se llamaba el nuevo director de TVE, en Canarias… llamó a Pascual Calabuig.
-Pascual, le dijo, anoche estuve un local y vi una gente tocando la guitarra, timples, cuatro y todo tipo de instrumentos y me gustó muchísimo lo que vi. Por eso, aprovechando que ahora tenemos estudios, podíamos hacer un programa musical, en directo… ¿qué te parece?
Pascual, sorprendido por el encargo que le hacía el nuevo director se quitó el mochuelo de encima diciendo:… Director, yo no sé de música…pero aquí debajo hay un compañero de nombre Cutillas, que le gusta todo eso…
-Pues dile que suba…
Cutillas, subió hasta el despacho: FERNANDO, -le dijo César- ANOCHE RECALÉ POR EL “POLLO DORADO”, EN LA CALLE GRAVINA Y ME GUSTÓ EL RATO QUE PASÉ.
- Y mi pregunta es ¿SERÍAN CAPACES DE HACER LO MISMO QUE YO VI, PERO ANTES LAS CÁMARAS DE TELEVISIÓN?
La respuesta no se hizo esperar: ¡CLARO!
- BIEN, PUES EN SEPTIEMBRE, A LA VUELTA DE LAS VACACIONES, VAMOS A EMPEZAR CON ESE PROGRAMA, DEL QUE YA TENGO PENSADO HASTA EL NOMBRE: Se llamará “DE JARANA”.
Nanino, pachorrúo como siempre, casi sin apenas alterarse, le dijo: ”ESO AQUÍ, AL CAMBIO, SE LLAMA TENDERETE”
- PUES ASÍ SE LLAMARÁ LA CRIATURA.

El nacimiento de Tenderete fue lo más natural del mundo. Sólo se trataba de hacer ante las cámaras lo que un grupo de amigos venía haciendo una noche sí y otra también: formar una parranda y gozar tocando y cantando la música de la tierra. La televisión podía hacer llegar el Tenderete a todos los hogares de Canarias. No había otro secreto. Todo en él era verdad. Dicho así suena fácil, pero fueron muchas las dificultades de este primer camino… Faltaban medios que había que suplir con improvisación y hasta con fantasía: aquello era un reto permanente al entusiasmo…

El 7 de septiembre, de 1971, nació el programa y se bautizó con el nombre de "Tenderete". Desde entonces a hoy, han transcurrido 30 años, Con la puesta en antena, TVE en Canarias, supo acertar con admirable intuición a que el deseo colectivo de un pueblo, se hiciera realidad.

El interés que despertó TENDERETE, se transformó al momento en una aceptación entusiasta que llevó al programa no sólo hasta un índice de audiencia impensable, sino a calar en lo más hondo del sentimiento de nuestro pueblo canario.

Tenderete, continuaba constituyendo un fenómeno socio-cultural sin precedentes, invitando a una seria reflexión sobre el poder que determinados contenidos pueden alcanzar mediante su difusión televisiva.

Flotaba en Tenderete algo maravillosamente compartido, como la letra a coro de una canción que nos conmueve, y no nos atrevemos a decirla a solas… aquella cabecera llena de cándida sencillez popular, de tipismo; la excelente canción “De Tenderete”, compuesta para la ocasión por Los Sabadeños… ¡Cuántos momentos en que gracias a la música y la palabra pudimos compartir unos sentimientos que no queríamos reprimir ya por más tiempo!

Esta fue la etapa triunfal de Tenderete, ya desde entonces prendida para siempre en la memoria colectiva de Canarias, y página ejemplar en la historia de la cultura popular del Archipiélago.

Es Tenderete el programa señero de toda una época y, también mucho más. Este Tenderete había tenido algo de himno y de bandera, pero de muy nobles y justos principios: reivindicar las señas de identidad de un pueblo, expresadas en la verdad de su folclore.

Con este Tenderete, Televisión Española grabó su primer disco en directo. Esta grabación alcanzó un record de ventas, y los seis millones de beneficios obtenidos, se destinaron como ayuda a los damnificados por el pavoroso incendio que se cobró vidas y asoló a la colombina isla de La Gomera.


Foto: Alfredo Ayala y Díaz Cutillas, cambiando impresiones en el plató más grande que se había hecho hasta el momento en Canarias…

El Tenderete y Fernando Díaz Cutillas, Nanino, habían alcanzado una popularidad incomparable que nadie, ni los más optimistas podían imaginar. La gran labor del programa en pro de la cultura popular canaria y de su folclore fue pública y oficialmente reconocida. Representantes de la cultura, el arte, el deporte y la política insular le ofrecieron al Tenderete y a la figura de Nanino, un cariñoso homenaje en el Hotel Santa Catalina de Las Palmas…

Varios municipios del Archipiélago, se arrancan con una iniciativa de, sin precedentes en el mundo, roturar calles y plazas con el nombre de Tenderete… Tenderete continuaba, a la vez, que uniendo este fragmentado territorio insular, escribiendo en cada programa la historia musical, etnográfica y cultural de las islas…

Tenderete no cabía ya en el plató: Tenderete extendía sus brazos mucho más lejos de cualquier escenario disponible. Y Tenderete, se hizo itinerante, acudiendo a cada isla, incluyendo La Graciosa… Todos querían ver, saber cómo era Tenderete por dentro, cuál era su secreto, cómo seguía después de concluida la hora de su emisión. Así que llevamos Tenderete a cada isla, para que todos supiesen que Tenderete no tenía otro secreto ni otra magia sino el mismo pueblo, su arte, su voluntad de expresarse. El pueblo mismo era el alma y el cuerpo de Tenderete.

Todo el mundo, con personalidades a la cabeza, deseaba ser invitado a Tenderete. Plenos municipales y reuniones políticas llegaron a suspenderse o posponerse para no coincidir con la hora del programa…

En cierta ocasión el ilustre palmero Régulo Pérez, envió una nota a Nanino en la que decía: Tenderete, ha hecho más por unir las islas a través de la música de la tierra, que todos los políticos juntos…

Durante esos treinta años Tenderete ha sido la ventana donde se han asomado los más diversos solistas, los más afamados grupos y las tradiciones más arraigadas. Sin embargo, es triste reconocer, que Tenderete, defensor y cultor de lo nuestro, no tenga en sus vitrinas, ningún premio de los tantos que se dan en el archipiélago: Ni Can de Plata, ni Premio de Canarias, ni ningún otro.

En esta primera andadura, Tenderete, se emitía los martes, a las 9 de la noche. Su puesta en antena fue recibida por todos con una explosión de júbilo. La pureza de las voces, lo que encierra y dice una copla, el sentimiento que despierta…

En barberías y tiendas, bares y tertulias, Tenderete era tema obligado de conversación. Sin embargo, Tenderete, estaba muerto antes de nacer. Se sabía que un programa de tanta fuerza que sirviera de vínculo y unión entre pueblos, constituía una amenaza para quienes querían ver en él un canto nacionalista. Se alzaron voces, se vertieron ríos de tinta y se atacó con saña, esa reunión de amigos parranderos en la Televisión. Tenderete, no era sospechoso de nada, pero culpable de todo en ese juicio previo y apresurado de quienes vieron con ojos independentistas, cada acorde musical.

Eran tiempos difíciles… Tiempos en que prohibir era casi el ciento por ciento de gobernar.

Desde septiembre de 1.971 a junio del 72, se emitieron cuarenta y seis programas. Era lo que el público quería ver en Canarias. Junto a consagrados de nuestra música folclórica, también debutaron en Tenderete espléndidas promesas y figuras de la música popular sudamericana. Y junto a ellos la voz de Valentina “La de Sabinosa” que con infinita ternura entonaba el arrorró, simulando mecer al niño con la promesa de darle un regalito…

En el verano de 1.973, después de nueve meses, reaparecía Tenderete. Pero ya estaba en el punto de mira de los gobernantes de la época. Tenderete, volvía, sí, pero tenía la muerte dibujada en la cara y la fosa donde se entierra nuestras costumbres y tradiciones estaba abierta para darle cristiana sepultura. Así, con paso tambaleante, el programa sólo aguantó dos meses en antena. Ante tanta presión, continuar era imposible.

Y cosa curiosa. La maquinaria del poder queriendo matar al programa logró lo contrario: darle vida. La censura, volvía a perder, nuevamente, la partida. Tenderete, para los restos, se había convertido en mártir, mito y leyenda… Y ni los mártires, ni los mitos, ni mueren ni se olvidan.

En este retiro obligado por las circunstancias, Tenderete continuaba creciendo más y más, día a día… Y tal vez crecía más mientras no se estaba emitiendo, porque nadie, por muchos cargos que ostente puede borrar de un plumazo la memoria colectiva de un pueblo… En ese aparente sueño de años que se prolongó durante toda una década el programa, casi sin darnos cuenta, se había fortalecido…

Durante diez años, insistimos a la dirección la urgente necesidad de retomar Tenderete. Pero, desgraciadamente, ese examen hemos tenido que pasarlo siempre ante un director venido de fuera con el que nos une el mismo idioma, pero nos separan los sentimientos. Durante 37 años de permanencia de TVE en Canarias tengo que decir, para sonrojo de todos, que nunca ha dirigido la televisión, un canario.

Por eso, la reposición de Tenderete que entendíamos como un deber, se convirtió en una penitencia.

Fue en aquel verano del 83, cuando se propuso TVE, en Canarias, resucitar Tenderete. Tras diez años de ausencia, no sabíamos si el programa iba a tener la acogida de antaño. Habían pasado muchas cosas en ese largo tiempo. No podíamos sino poner manos a la obra con el mayor entusiasmo. Contábamos ya con mayores medios. Trabajamos intensamente, se cuidaron muchos aspectos, y se montó, con el asesoramiento de Pepe Dámaso el mayor y más cálido plató de la historia de una televisión en Canarias…


Tenderete en esta vuelta en 1.983-85, tuvo la mejor época…sobrepasó todos los limites de audiencias,  Alfredo Ayala y algunos Viejos Tendereteros salieron a la calle a buscar dinero y apoyo para confeccionar esta carroza y disfrutar y mostrar a todo el Archipiélago la salud que tenía TENDERETE.

La aparición de Tenderete en la parrilla de programación, resultó todo un acontecimiento. Y es como si en todo ese tiempo este peculiar Tenderete, se hubiese seguido montando asiduamente en los más recónditos pagos y rincones del Archipiélago.

Esta vuelta de Tenderete significaba un reconocimiento general, de audiencia, de crítica, de pleno elogio por parte de las personalidades más destacadas del mundo cultural y político de Canarias.

Esta etapa de “Tenderete”, sólo se mantuvo hasta 1.987. Un cambio en el formato, restó interés. Y claro un tenderete era algo muy distinto a un recital y en esta última época del 85 al-87 se caracterizó por hablar del gofio y citar a Los Gofiones para que hicieran un recital o traer a los papagüevos de Agaete, a los pescadores y hacer un folclore de esa zona pero siempre en forma de recital…no se entendía que un tenderete que es una reunión de gente que toca, canta, baila y se divierte se pudiera convertir en algo tan manido.


Tenderete, estuvo desde 1.987 hasta 1.999, sin emitirse. Yo, había luchado dentro de Televisión Española en Canarias para retomarlo. Muchas fueron las voces que desde dentro de la casa se oponían a la vuelta de Tenderete… Nanino había muerto y su obra, decían, miembros del comité de empresa y compañeros, no se iba a reponer para que yo me aprovechara de ella…Como si yo no hubiera estado desde los primeros momentos alrededor del programa. Al final, con el compañero Tony Santana, realizador, dirigimos Tenderete que reapareció en Septiembre y al que estuve vinculado hasta que me marché de Televisión Española y pase a engrosar la plantilla de Televisión Canaria, creando el programa “La Bodega de Julián”.


ALFREDO AYALA OJEDA

domingo, 14 de diciembre de 2014

SENDEROS ISLEÑOS: GUINEA-LOS JUACLOS



CUANDO TENGAS LOS PANTALONES DE “MANO METIDA”, A LO MEJOR TE FALTA EL HOMBRE

Las crónicas de la época no hablan de Antonio Navarro "El Canario", como un luchador de primera fila... Pero si dejan constancia de su plena dedicación y de la profunda devoción que sentía por la Lucha Canaria. El Canario, era, parco en el decir y extenso en el hacer. Fue, un novio fiel y eterno de la lucha: luchador, árbitro, Presidente del Colegio de Árbitros... pero sobre todo un hombre de punto, de esos que hoy, desgraciadamente, no se estilan.

Habíamos mantenido, desde los años sesenta una estrecha amistad. Yo, por aquel entonces, era Delegado Federativo; el Árbitro... pero no un árbitro cualquiera: él lo era con mayúsculas.
Cuando me metí en la lenta y complicada tarea de ordenar y contrastar distintas páginas de la historia y orígenes de la Lucha Canaria para mi serie de “Senderos Isleños”, me entrevisté con eruditos, lingüistas, catedráticos, historiadores, periodistas, luchadores; devoré, con ansiedad, casi todo lo escrito hasta hoy. Quería, para generaciones venideras, levantar el acta de lo que había y poner las cosas en su sitio. Había mucha literatura y demasiada información sin contrastar y yo no estaba dispuesto a seguir orillando lo que entendía que era la verdad. Para ello apalabré a los personajes que, a mí entender, debían hablar sobre distintos aspectos de la lucha.

Para abordar la siempre polémica votación que unificó el agarre dispuse que fuera Antonio Navarro, "El Canario". Un hombre que luchó a “mano metida” y vivió otros agarres como “la retorcida”, “el moño” y “mano abajo”. Sabía dónde encontrarlo porque éramos vecinos y fui en su busca al céntrico barrio de las Alcaravaneras. Le dije: "Antonio, tengo un viejo proyecto sobre Lucha Canaria que quiero ponerlo en marcha. Estoy pendiente de conseguir unos pantalones de "Mano Metida". Tan pronto lo tenga en mi poder quedamos.

Me dilaté más de lo previsto en conseguir los pantalones. Pasaron los días y los meses. En ese período de tiempo me tropecé con "el Canario". Le conté los problemas que tenía para hacerme con los pantalones. Socarronamente, me dijo:

-"Amigo Ayala, a lo mejor cuando tengas los pantalones te va a faltar el hombre...”
En el mismo tono le repliqué:
-No me harás esa faena Antonio...
Yo había hablado con la Federación, con Panchillo, con Camurrita, con Conchita, la hija del Faro de Maspalomas. En fin con todo el que podía tener los pantalones de esa época. Al final, el hijo de Juanito Mujica, me preparó uno que pagué religiosamente y conservo como oro en paño.

Con todos los preparativos ultimados lo cité, para los primeros días de diciembre, en el López Socas, junto a Víctor Almeida "El Artillero", José Pulido "Camurrita", mi tocayo Alfredo Martin “el Palmero” y Carlos Cabrera.

Se grabaron las declaraciones. Reinaba un buen ambiente. "El Canario", se atrevió, incluso, a dar la voz de ¡ya! a una agarrada de "mentirijilla" y a la vieja usanza, entre el Artillero y Camurrita. Y como siempre ocurre cuando coinciden hombres de la lucha todo terminó en una ilustrativa tertulia.

Cuando lleve de regreso al Canario a su domicilio, Antonio me preguntó sobre la fecha de emisión del programa y le contesté que estos trabajos de recopilación suelen ser lentos y que no estaba en mi ánimo sacarlo hasta no tener todos los detalles atados.

De nuevo la chispa humorística del Canario salió a relucir... Ahora que encontraste los pantalones y al hombre, a lo mejor pierdes un espectador...

Noté en sus palabras un cierto tono de despedida...Días más tarde, Antonio Navarro, El Canario, nos decía adiós en vísperas de aquellas Navidades.

Hoy lamento profundamente la pérdida del amigo, del luchador, del árbitro, pero sobre todo la desaparición de un valioso archivo... Decía Pérez Vidal que lo escrito, escrito queda, pero que cuando se muere un hombre desaparece un archivo. Y este es el caso porque junto con Antonio Navarro, "el Canario", han desaparecido valiosos testimonios de nuestro ancestral deporte.

¡Qué Dios lo tenga en la Gloria!


ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 10 de diciembre de 2014

DE CUANDO UN HOMBRE Y UN GAVIOTO SE JURARON AMOR ETERNO…

A la memoria de Benito Padrón


Todavía quedan hombres con tanta riqueza de amistad, tan abiertos y generosos para todo cuanto les llega, que las tradiciones y los conocimientos de la tierra se recogen en ellos con la naturalidad de quien vive en su casa. Y nada hay en sus vidas de guardianes celosos ni de museo antiguo. Ellos son como árboles frondosos que brindan acogida, vida y reposo a cuanto allí se acerca.

Benito Padrón, ya desaparecido, era uno de esos hombres entregado a representar a la isla de El Hierro y sus esencias…Por eso, cuando regresaba el emigrante a la casa de Benito, retomaba los aires de la isla; si se avecinan las fiestas, la casa de Benito se transformaba en la trastienda del festejo. La casa de Benito, fue la caja de resonancia de la isla del Hierro. Visitar a Benito era una visita obligada y deseada. El visitante, era acogido con tanto cariño como cortesía. Cuantos a casa de Benito llegaban nunca se iban del todo: regresan cuando pueden y si no regresan con el corazón, con el grato recuerdo. Y no sólo los hombres: que se lo digan a la gaviota herida que una mañana recogió Benito, curó y dio cobijo hasta que el ave pudo remontar su vuelo…

La casa de Benito, la frecuentaba cada vez que pisaba la isla. Conocí a Benito, al poco de inaugurarse el actual aeropuerto, en el año 1.975. Llegaba a la isla para hacer un programa de televisión española “El pueblo Canta”. Era, por aquel entonces, un municipio disperso, sin asfalto, que contaba con una pensión de baño compartido y lo que hoy es, el Hotel más pequeño del mundo, estaba en ruinas. Flotaba en el ambiente el olor a pueblo; se respiraba quietud y las notas tiernas del arrorró de Valentina, la de Sabinosa, parecía acompañarme.


Benito, siempre dispuesto a agasajar a los amigos, calmó mi sed con un excelente vino de pata, que saboreamos a la sombra de una parra que cubría el patio de su casa. Hablamos durante largo tiempo ajenos al sometimiento de las agujas del reloj. Benito, tenía voz clara y dicción perfecta. Me contó historias increíbles sobre la crueldad de los “margareos”, que no es otra cosa que censurar a voz en grito y al oscuro de la noche, conductas indecorosas… sobre aquélla vez que, quitándose la chaqueta, salió al improvisado terrero don Ramón Méndez, con muchos años a su espalda, a vengar la derrota de un pariente; sobre la reciente creación del grupo folclórico Tejeguate”; sobre “ajijides”, cantos de trabajo, el poblado de Guinea los Juaclos, las mudanzas, los carneros de Tigaday y, sobre todo la devoción a nuestra señora: la Virgen de los Reyes.

Benito Padrón, hizo la emigración al revés que otros herreños. Él, se quedó en su tierra, compartiendo su larga vida con su compañera Oroncia… Benito, era la caja de resonancia del Hierro; el arcón de la memoria donde se guarda y resume la penas y alegrías del pueblo. Su casa, fue para mí, la escuela donde aprendí mucho de los conocimientos que tengo de esta isla mágica. Por eso, cada vez que me desplazaba a la isla tenía una visita ineludible con el amigo Benito, al que encontraba unas veces cogiendo higos o alrededor de un viejo alambique; dando la ración a las cabras o recogiendo los huevos de un bando de gallinas de la tierra…

Una vez, iniciada la última década del siglo pasado, llegué a su casa. Estaba sólo. Preparaba unas tortillas a la vez que sancochaba unos huevos.

-¡Coño Benito, ahora también cocinero!
-No. Estoy preparándole el desayuno a “piloto”.
Me picó el gusanillo de la curiosidad: ¿piloto? ¿Quién es piloto?.
-“Piloto” es un amigo al que estoy esperando que regrese de alta mar… Que, cuando termina su faena anual, en no sé qué parte del mundo, regresa para visitarme. Ayer llegó. Hoy, salió a revolotear por los alrededores, vendrá a desayunar.

-Y dicho y hecho “piloto”, se posó sobre la azotea de la casa y emitía sonidos para avisar su presencia. Tenía las alas levantadas y transmitía la alegría lógica, de quien llega a lugar seguro y se le brinda cariño y amistad. Piloto, se paseaba una y otra vez por los muros de la casa. Mi presencia, lo alteraba. Me escondí. Benito, le sacó la comida y “Piloto” la devoró con prontitud ante la atenta mirada, de su amigo Benito. Gavioto se enseñoreó paseando por los alrededores, pavoneándose con aires de mariscal de campo. Benito, seguía en su faena diaria atendiendo al resto de los animales: cuervo, gallinas, cabras y Piloto, caminando al pie, le siguió como un perrito faldero…
-salí de mi escondite y la gaviota levantó su vuelo, hasta el quita miedo de la azotea, manteniendo una distancia prudencial…
-la verdad amigo Benito, que en esta casa, uno no gana para sorpresas…

Y me contó la historia:
- A“Piloto” me lo encontré un día, tenía una patita dañada. Me acerqué y lo traje a casa. Varios días lo estuve curando, dándole comida y cariño. Durante la convalecencia, estuvimos muy ligados. En silencio, habíamos hecho un trato: yo te mimo y tú, me das compañía. Cuando se restableció estuvo por los alrededores haciendo ejercicios. Un buen día, sintió la llamada del mar y sin avisar, partió rumbo a un desconocido lugar… al cabo de un largo tiempo, “Piloto” regresó. Tremenda alegría me dio. Le preparé sus tortillas –a él le gusta mucho la tortilla- y durante su estancia disfruta de pensión completa…

Al cabo del tiempo volví al Hierro. Coincidí con “gaviota” y otras dos gaviotas más jóvenes.
-“Benito”…, ¡le creció la familia!
- Es “Piloto” que vino a presentarme a sus hijos. Ellos, no se acercan, desconfían; pero “Gavioto”, sigue tan afectuoso y cercano como siempre…

Esta entrañable historia entre un hombre y un pájaro tiene la extrema sencillez de la ternura, pero conociendo a Benito Padrón lo raro es, que no hubiera sucedido.


Esta historia, tan real como la vida misma, la reflejé en imágenes en uno de los 63 capítulos, de la serie más galardonada de Televisión Española en Canarias: “Senderos Isleños”.

ALFREDO AYALA OJEDA

SENDEROS ISLEÑOS: LA QUEMA DE JUDAS



sábado, 6 de diciembre de 2014

SENDEROS ISLEÑOS: FIESTAS AGULO



EL VALOR DE UNA HERENCIA (4ª Y ÚLTIMA PARTE)

Y aquí tenemos la cuarta y última parte de "El Valor de una herencia" . Vamos a recordar que DON JOSÉ DOMINGO DELGADO FERRERA, de 73 años, pasa la mayor parte de los días, en el Geriátrico María Auxiliadora, donde es conocido por su talento para improvisar versos y por su buena memoria para recordar, las que ha ido aprendiendo a lo largo de su vida. 



Al pie de un rosal florido
te hice un juramento
y el rosal se secó
marchitado por el viento. 
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Como no puedo vivir 
en la tierra que he nacido
me vine a Arafo a vivir
por la parte abajo del casino
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Este año si el año es bueno 
me voy a Fuerteventura
me traigo una majorera
que están gordas como mulas.
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A Fuerteventura fui
a beber leche de oveja
y un palo me dio una vieja
que todas las estrellas vi.
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Yo vi un conejo desnudo
y un cigarrón sin camisa
para cantar la folia
se necesita una isa. 
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Con la guitarra y el timple
se divierte un majorero
comiendo gofio y cebolla
al compás de los camellos.
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Malagueña, malagueña
y siempre malagueñando
que por una malagueña 
ando en el mundo penando.
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Tengo una novia compadre
que pelea con el peine
con el agua y el jabón
compadre ya usted me entiende.
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Yo vi un cangrejo andando,
un sordo tocando un pito,
muerto de risa un mosquito
al ver un burro estudiando.
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El que se casa en Arafo
tiene un vivir peregrino
de ir por el agua al chorro
y por el gofio al molino.
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Hay dos cosas en mi tierra
que no las tiene ninguna
La Virgen de Candelaria
y el Cristo de la Laguna.
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Levántate Valdomera
a beber café sabroso
con agua sacada del pozo
y hervida en la cafetera.
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Levántate Leonís 
que te viene a ver Sidora
y te trae una perdiz
hermosísima señora.
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Al Cristo de la Laguna
éntrale un día a rezar
pa´que le cuentes las penas 
las que me has hecho pasar.
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Yo vi cebar dos lechones
que el creerlo es voluntad.
¡Déjense de boberías!
cierto fue que yo lo vi.
Le echaban todos los días
treinta sacos de maíz,
otros tantos de guaquis 
y un carretón de boniatos.
Y el agua le echaba en un plato,
que treinta pipas hacían.
lo llegaron a matar
en grande tripulación,
un puñal de quince varas
no le llegó al corazón,
quince días estuvieron pa matarlo
veinte mulos con ceronas  
fueron a buscar la sal,
hicieron los chicharrones
en una paellera que hacían.
estuvieron veinticuatro picándolo
Durante quince días,
la muela como mejor
la dejan pa´cantonera.
Pa´que en el mundo no hubiera
otro milagro patente,
le estaban labrando los dientes
pa´puentes de carretera.
los colmillos como mejor
los estaban preparando
pa´los palos de un vapor
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 ADIVINANZAS

Hombre con hombre lo hacen. 
mujer con hombre también.
lo que dos mujeres juntas
nunca lo han podido hacer.

(La confesión)
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Yo comí pero que bueno
al peso del mediodía
lo que una mujer tenía
todito de pelos lleno.

(Leche de cabra)
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El practicante y la hija 
el médico y su mujer
se comieron nueve huevos
y todos tocaron a tres.

(La hija del practicante es la mujer del médico)
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Hasta aquí parte de lo que sabe, pues es mucho más. Le va saliendo poco a poco, ya que al tenerlo sólo en su mente, no es lo mismo que conservarlo escrito. Él me dice que algunos los ha aprendido de personas mayores cuando aún era un niño, otros son de cosecha propia. ¡Enhorabuena por el talento y la memoria!

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 26 de noviembre de 2014

LA BODEGA DE JULIÁN: LOS FAYCANES Y SERGIO CABRERA




REGRESO A UN AYER CERCANO

Ha cambiado el tiempillo y el fresquito, qué quieren que les diga, me acobarda… Afortunadamente, todo o casi todo, tiene remedio. Así que como disfruto alongándome al barranco y enseñorearme con el paisaje y verlo correr de banda a banda, preparé mi cafetera de calcetín, me equipé hasta los ojos, me jinqué mi cachorro, me emburujé en una gruesa manta y me acomodé en mi mecedora… Balanceándome, acurrucaíto, debí quedarme traspuesto y entre sueños y nostalgias de un ayer cercano dio marcha atrás mi tino, desempolvando el recuerdo dormido de aquellos primeros tiempos de infancia…

Viví algunos años en la calle Ángel Guimerá, en Las Palmas de Gran Canaria. Concretamente, en lo alto de la actual panadería del Pino, frente por frente a donde se “hacía”, el Carnet de Identidad. Estaba rodeado de modestas finquitas de alfalfa, millo, plataneras… En ese tiempo viví, aquella terrible plaga del cigarrón berberisco en esa zona… Recuerdo que mis tíos, desde Venezuela, me habían enviado un lujoso cinturón que me vino de perlas, para darles cintazos en mi particular guerrilla contra esa plaga. Con él hacía hondas en el aire y las langostas caían una tras otra por el tragaluz de la casa, donde se iban amontonando. Bruno, el panadero, me daba un saco de harina y allí las metía y le pegaba fuego en un solar próximo…

Cerquita de casa estaban los cines Carvajal y Colón, hoy engullidos por el progreso y la falta de clientela. Recuerdo que antes de asistir a ver una de las películas toleradas para menores, comprábamos un papelón de chochos, chuflas o un pirulí de estirar,  alquilábamos alguno de los TBO que se exponía en la acera, sobre las baldosas… Salpicados, algunos bares, la heladora de Carmelo y varias casas de tapadillo donde de puertas adentro, las mujeres “de mala nota” que practicaban esta vieja profesión, solían estar atendidas en sus servicios y otros menesteres por algún afeminado.

Un poco más abajo, en pleno centro de la calle del Molino de Viento, vivía mi tía Lola. Ella, con sus hijas Juana María, Lolina y Teresita, tenía, en el zaguán de su casa, un punto de venta de boletos de apuestas de carrera de galgos. A un lado y otro de la calle dos cabarets y distintos bares de copas, cafetines y salas de alterne. Haciendo semiesquina con la calle de Pamochamoso, la fábrica de tabacos “La Favorita”, de Eufemiano Fuentes, donde trabajaron algunas mujeres de la familia. Pegadita a esta fábrica tabacalera, la barbería del “Guirre”, un barbero de los de antes, de los que ya no se estilan…  Un poco más abajo, frente mismo a la tienda de Juan Ramos, una venta de carbón a granel, donde mi abuelo, Juan Rafael Ojeda, de Gáldar él, tocado con su cachorro, perfectamente trajeado se sentaba en una vieja silla. Él, de carácter agrio  solía, a cuantos lo saludaba, soltarles el latiguillo: “Aquí estoy, viendo pasar la vida”… Una vez tras otra, en ejercicio de ostentación, sacaba su reloj de bolsillo “Roskopf Patent“, que tenía sujeto por una brillante leontina de plata....

Se estilaba, nada más salir a la calle, saludar al abuelo y pedirle “la bendición”… “Me da la bendición, Abuelo” y él con un suave toque en la mejilla, respondía: “Dios te haga bueno” y como uno era “ruinito” pensaba pa´mis adentros: “trabajito tiene”.

También era frecuente por esa época tropezarte con los parranderos que recorrían la calle del Molino de Viento interpretando animadas canciones de la época… Tocando, cantando, caminaban en su ruta itinerante, en abanico, por el centro de la calle… Solía ser frecuente que, a requerimiento de alguna prostituta, fuesen invitados al interior de la casa de citas o bares de alterne, donde lo esperaba algún cliente rumboso para que le animaran la fiesta… También, contoneándose, cruzaban la calle algunos personajes de “la cáscara amarga”, a los que se crucificaban con una rociada de calificativos “vaciola”, “afeminado”, “pervertido”, “desviado”, “sarasa”, “maricón”, “mariquita…”

Ser  de “la acera de enfrente”, era grave delito que se castigaba severamente no solo con escarnio público. También, con todo el peso de la ley (escándalo público 1.954) y, posteriormente, con la modificación de dos artículos de la Ley de Vagos y Maleantes en la que se incluyen a los homosexuales que,  en muchos casos, llevaba aparejado el destierro a Tefía, en Fuerteventura, donde se les castigaba con dureza. Bastaba, para enviarlo a Tefía, en esos tiempos de “ordeno y mando” el dedo acusador, el chivatazo, el simple comentario o el rumor para llevarlos al cuartelillo, pegarles una buena entrada de “galletas”, una rociada de insultos y vejaciones y embarcarlos rumbo al Centro Agrícola de Tefía… Era una época en que se entendía que “prohibir era gobernar”… Era una  triste época en que se aplicaba el cachetón y tentetieso…

Recordaba aquella ocasión en que rumbo a Suecia me detuve en las Ramblas catalanas. Saboreaba un bocata de jamón y ojeaba el periódico. Una manifestación (1.976), se anunciaba. Era la primera convocatoria homosexual de la que tenía conocimiento. Me sumé al barullo de gente. No terminó bien. Las patas me llegaron al culo cuando la policía arremetió con dureza contra los manifestantes. Afortunadamente, en una de las numerosas ventitas que flanquean las ramblas, encontré refugio invitado por el ventero que me acomodó en una sillita rodeado de aves domésticas y exóticas, conejos y tortugas hasta que amainó el temporal…

Hoy,  conservo estrecha amistad con distintos homosexuales… Algunos, fueron auténticos reyes de la noche madrileña como es el caso de Félix de Granada o Paco España a los que la dictadura les arruinó la juventud y arrebató la libertad. Cantantes, intérpretes, transformistas, fugaces estrellas que sufrieron los rigores del régimen… También otros muchos como Pedro Daktari, Xayo, o el ya desaparecido  “Juanito el Pionero” a los que invité a distintos programas televisivos… El tiempo, la cordura, va poniendo las cosas en su justo sitio, aunque a veces, algún relumbrón añore los viejos tiempos…

Muchas veces, hablé con Juanito “el Pionero”. Las conversaciones las mantuve en vísperas de carnavales, en el plató de TVEC… Otras, abriendo el carnaval por las calles de la capital. Quizás la más larga la sostuve en su casa, al tiempo que me mostraba la colección de sus trajes guardados celosamente… Juanito, vivía para el carnaval… En cierta ocasión, su oxidada voz, se quebró cuando le pregunté por Tefía… ¡Ay, Ayala! ¡Aquello era inhumano! Me aplicaron la ley de vagos y maleantes… Recluidos, casi no nos daban tiempo para bañarnos… Teníamos que sacar el agua de un pozo… Malcomidos, mal dormidos, maltratados…trabajar sin descanso soportando vejaciones y malos tratos y  mataperrerías de los guardias… El tiempo que estuve allí no se lo deseo ni a mi peor enemigo…

Quedó interrumpido mi sueño. Un zarpazo de agua, invitaba a recogerme y recuperar mi rutina… Y dicho y hecho: empecé a plasmar mi memoria sobre papel...

ALFREDO AYALA OJEDA

¡¡ CORRER LAS TABLAS !!

Mientras este Gobierno de Dios que quita los pecados del mundo y nos empobrece con sus actuaciones, medidas y recortes, con leyes y decretazos que protegen a banqueros y ricachones dejando al pairo a los mismos sufridores de siempre, en la zona cumbrera de la isla de Tenerife, La Guancha, San Juan de la Rambla, los Realejos, Icod de la Vinos, se preparan para un festejo multitudinario en el señalado día de San Andrés, el santo más festivo y alegre de este mes de noviembre. 


La tradición, recuperada o mantenida a lo largo de varios siglos (XVI). La víspera de San Andrés, es todo un acontecimiento que recomiendo a cuantos no la conocen. “Parrandas”, prueba de los nuevos caldos, castañas, papas arrugás, pescao salado y, sobre todo, “correr las tablas” por las pinas calles de San Antonio, Hércules, Plano, Los Franceses, El Sol, Los Saltos, así como en distintos barrios de la zona… 

Esta antigua tradición se fundamenta en la estrecha relación de los antiguos con la madera que, en sus aserraderos cumbreros, talaban y preparaban los gruesos troncos y los deslizaban por las viejas veredas y caminos para llevarlos hasta el casco urbano o al mar, donde los labraban y los acomodaban a las exigencias de sus necesidades. En ese recorrido, los porteadores, usaban una especie de remos de (“faya”) haya o brezo, que a modo de timón les facilitaba todo tipo de maniobra, para salvar los obstáculos que ofrecía la bajada, en el frenético recorrido… De esa manera, con el paso del tiempo, la costumbre se ha convertido en tradición… Una tradición que, en lógica evolución, está profundamente ligada a la gente joven, que desde mucho antes de las fiestas embadurna con esperma sus tablas, con el fin de alcanzar la máxima velocidad en su recorrido. Al final del trayecto una montaña de inservibles ruedas de coche, frena y amortigua la caída de los participantes… 

Icod de los Vinos, tiene arraigo de sangre y nieve. Lo muestra su escudo: sangre de Drago y nieve del padre Teide que desde su majestad parece presidirlo todo. 

Y en este tiempo festivo, las bodegas se abren de par en par, para agasajar a los vecinos y visitantes. Se prueban los nuevos vinos y se espera, con inusitada ansiedad el comentario de cuantos saborean la amplia variedad que ofrece la zona. 

Desde la vendimia, celosamente guardados en centenarios y artesanos barriles, han estado reposando, cogiendo cuerpo, rugiendo. Ahora, por San Andrés, llega el momento del examen. 

Uno de los actos señeros de estas fiestas de San Andrés, es el significativo y simbólico descorche de la primera botella de la cosecha del año. Dicta el tradicional momento que este acto corra a cargo de un distinguido cosechero, enólogo o viticultor. El lugar no podía ser otro que la histórica plaza de “La Pila”, lugar en el que allá por los años 77, tuve la ocasión de grabar al desaparecido grupazo de la zona “Los Chincanayros. 

En suma son días de fiesta, de ruido, de jolgorio. Unas fiestas que nadie debe perderse.

ALFREDO AYALA OJEDA