lunes, 24 de octubre de 2016

EL MAL LO TIENE EN LA VISTA

Esta es una historia que escuché, afinando el oído, en la barra de un bar del municipio de Gáldar. La contaba, a voz en grito y con todo lujo de detalles pantomimos, un hombre de avanzada edad que daba la impresión de haber regateado, con dribling cortos, los reveces que le daba la vida en tiempos no muy lejanos...
Así, comenzó el relato: “Él, era un viejo perrero. Tenía pareja fama de entendido y tramposo. Conocía al dedillo el ambiente que se movía. Nunca lo vi dar un paso en falso. Sabía navegar, con repiquetes incluidos, por los intrincados caminos del trueque y las triquiñuelas... Tenía una gran pasión: los poderosos perros de presa canario y los podencos.


Iba siempre, endomingaito, con su chaqueta de hilo, gastada por el uso y tocado con un viejo y descolorido sombrero de fieltro. En la bocamanga de la chaqueta, una franja negra, de luto, que llevó de por vida por el temprano fallecimiento de su joven madre.
Él, se había criado y educado en la universidad de la calle y al decir de la vecindad era mas despierto que el hambre... Su fama de profundo conocedor de perros de la tierra se extendía a lo largo y ancho de toda la isla. Para cualquiera, tener un perro criado y cuidado por Juanito “El Talento”, era un artículo de lujo. Cuando Juanito buscaba el perro adecuado para que cubriera a un hembra joven ya se apresuraban los amigos para apalabrarle los cachorros.
Un día, desde el otro extremo de la isla, se acercó hasta los dominios de Juanito un, llamémosle “cliente” que quiso endulzarle el oído con una rociada de elogios. Pero Juanito, esta de vuelta. Los ojos del cliente se había clavado en un vistoso ejemplar, serio que tan sólo con ojearlo imponía respeto. Juanito, lo atajó: ¿desea algo...?
-Si, vengo desde el sur y me han hablado tanto de sus perros que he venido dispuesto para comprarle uno de sus ejemplares.

¿uno cualquiera...?
No. Quiero ese que tiene una estampa envidiable.
Usted lo quiere para pelearlo?
No, balbuceó el cliente...
Mis perros, respondió Juanito, no los vendo para que peleen. Yo los cuido mucho y, precisamente, ese que quiere yo no lo vendo. Le puedo ofrecer ese otro... Y Juanito, resuelto, le mostró otro ejemplar abardinado, con carácter...
¿ y cual es el mal que tiene este “bicho”?
¡¡ El mal, lo tiene a la vista!!
Convencido el cliente, arrancó con su perro.
Pocos días después regresó el cliente dispuesto a tener unas palabritas de tono subido con Juanito. Venia caliente, encochinao...
Juanito, me engañó usted... El perro que me vendió está ciego. No ve un carajo.
Sereno, pausado, Juanito le dijo. Yo no engaño a nadie. Yo le dije, cuando usted me preguntó: el mal lo tiene a la vista. Que usted no entienda de perros, es otra cosa...

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 21 de septiembre de 2016

LOS SÍMBOLOS, NO SE RESPETAN

No hace mucho contacté con ilustres personalidades con la sana intención de levantar un acta sentimental referente a costumbres y tradiciones sobre el símbolo de Canarias: La Palmera. En mi peregrinar por el Archipiélago tuve ocasión de ilustrarme con Francisco Navarro Artiles que me documentó sobre el uso de las palmeras en los lechos de los barrancos como firmes mojones vegetales que marcaban los lindes... También sobre la leyenda de San Diego de Alcalá...

En la isla de El Hierro, en San Andrés, Tadeo Casañas “El Sabio del Hierro”, me dió toda un sabia conferencia sobre el uso de los troncos de la palmera para colmenas (Corchos), vigas cumbreras, comederos, vasijas para grano, cómodos asientos o frescas esteras artesanas...

Con José Miguel Alzola, en la calle de la Peregrina, en su despacho, me documentó sobre la herencia de las palmeras en las islas. Porque la palmera, se heredaba, se arrendaba, mantenían serventías de paso de aguas, ofrecían el fresco guarapo, obtención de miel de palma, jugosas támbaras y comida para los animales...

En Tazo, Alojera, Tagaluche, Benchijigua, Tamargada, Valle Gran Rey, durante nuestra estancia nos facilitaron el dato que existían en la isla mas de cien mil palmeras que endulzaban el agreste paisaje de la isla...

Pero en mi peregrinaje por las islas, estuve alrededor de los artesanos de la palmera en el Valle de Haría en su afanosa construcción de seretos y en la isla de La Graciosa, Carmen, veterana artesana, trenzaba a la sombrita, brazas de empleitas pa confeccionar los tradicionales sombreros gracioseros...
Recuerdo, en aquellos tiempos, leer aquellos versos del recordado Victor Doreste sobre la Palmera:

Desflecada y bohémica melena,
címbrico pararrayos del desierto.
Monstruoso girasol al cielo abierto.
De la sed del camello verde antena.
De los mares sin agua eres sirena
y mágico clarín en el concierto
que sólo escucha el caminante,
incierto en la desnuda eternidad de arena.
Nido y andén de bélicos halcones son tus palmas,
que alegran los balcones
en el umbral de la Semana Santa.
Por eso: desde todos los rincones de cristiandad,
el hacha se levanta,
y cuanto más te hiere, más te canta.

O estos versos de Juanito Vera, en la Oliva (Fuerteventura)

El día que yo me muera
se mueren mis arbolitos
pues sé que nadie los riega
cómo los regaba Juanito.

Pues yo le hecho poquito
porque sé por experiencia
que cuando se esta flojito
se debe comer poquito
pero con mucha frecuencia.

Todas estas conversaciones con gente dispar me ha permitido hacer algunas incursiones sobre algunos árboles que se han visto al borde de su desaparición o no han podido resistir el paso del tiempo...


Foto extraída de www.laprovincia.es

Hace unos días, con gran alarde tipográfico y sucesión de imágenes dos palmeras gemelas, (las palmeras que inmortalizó el pintor Oramas) y que a finales de los 60 el naturalista Kunkel, intercedió por ellas para que no las engullera el trazado de la autovía a Tafira, quedaron desvanecidas, cuan largas era, en la finca de Pambaso, al pie del risco de San Nicolás. Leí una y otra vez las distintas crónicas de estas palmeras centenarias y se me encogió el alma cuando compruebo que ni los símbolos se respetan.

¡¡¡Qué pena!!! ¡¡¡Qué tristeza!!!

ALFREDO AYALA OJEDA

sábado, 27 de agosto de 2016

MI AGRADECIDO RECUERDO A TENO PÉREZ CRUZ

Éramos unos chiquillos de pantalón corto. Éramos vecinos y compartíamos espacio. Yo vivía en casa de mi abuela Felisa, mi padre regentaba una famosa tiendita que hacía esquina entre la calle del Cuerno y Pamochamoso y él, vivía casi enfrente...

Ni uno ni otro, aventurábamos cual sería nuestro futuro porque eran momentos difíciles... Acababa de finalizar esa maldita guerra entre hermanos y nuestro tiempo transcurría con estudios en el colegio Corazón de María, visitas a las carreras de galgos, en el palacio de los deportes de la época “El Viejo Campo España”, agarradas de lucha canaria, veladas de boxeo, demostraciones de poder y cantos de gallo de riña...

Otras veces, la finca de Valido, nos servía de despensa para trincar algunas piñas de millo para asaderos y barbas de millo para echarnos algún buchillo y aparentar que éramos mayores. También recuerdo con nostalgia aquellas mariscadas con improvisadas fijas para trincar alguna jaca pelúa y algún caboso despistado...

Venían tiempos de cambios... La piqueta del progreso empezaba a cambiar el paisaje y así, sin más, el viejo Campo España se transformaba en la Clínica del Pino; la playa de Lugo se la tragaba la Avenida Marítima y los Arenales poco a poco, los devoraban los Fuentes con su fábrica de ladrillos...

Por cuestiones de economía, mis padres se afincaron en el barrio de las Alcaravaneras y perdí con el amigo Teno, el contacto...

Pero andando el tiempo, en el Rastro, antes de aclarar el día nos tropezábamos con mucha frecuencia. Yo iba a la caza y captura de algún libro interesante y saludaba a Teno, que lo reclamaban los puesteros para ofrecerle algunas fotos viejas que él, religiosamente, pagaba. A veces, rebosando felicidad me mostraba alguna de ellas que, en verdad eran auténticas reliquias... Y poco a poco, no sólo le puso cara al paisaje de las islas sino también, poco a poco, aglutinó un valioso archivo que terminó entregando a la Fedac, para disfrute y conocimientos generalizados...

Teno se especializó en investigación etnográfica y publicó entre otros el valioso y documentado libro “La Vestimenta tradicional en Gran Canaria”, una publicación de obligada consulta...

Teno, con el que conté en distintos programas televisivos como Tenderete, aportó sus conocimientos y magisterio sobre la danza y la vestimenta tradicional... Y nos dejó distintas publicaciones.

Teno, se nos fue, sin apenas tiempo para despedirse. Hoy, nos llegó la triste noticia. Es esa noticia, que no quieres nunca recibir porque entre otras cosas, no solo me he quedado sin un amigo de verdad, sino que todos hemos perdido un valioso archivo...

Que Dios te tenga en la Gloria amigo.

ALFREDO AYALA OJEDA


martes, 8 de septiembre de 2015

Y FUIMOS PAL´PINO

Ayer, consensuado, decidimos vivir la romería del Pino desde otra perspectiva.  Queríamos evitar el desplazamiento con coche propio, subirnos en una guagua que fleta el Ayuntamiento de Gáldar y mezclados con una gruesa representación, llegar a Teror y disfrutar de los momentos que tanto a mi mujer como a mí, nos gusta. 

La fiesta, la romería, anunció que empezaría antes dada la gran participación…


Llegamos sequitos. Necesitábamos refrescar el gaznate y paramos en el bar de la esquina… Estaba a tope, no cabía un alma más pero nos abrieron paso y a duras penas llegamos a la barra: ¡¡Dos cervezas frías!!  Pagamos y cuando nos disponíamos a salir, el sonido de un timple nos atrapó. Su toque con auténtico sabor a la tierra, lo identificaba: “¡El Colorao!”… Nos pusimos de puntillas y allí estaba con una parrandita, pequeña pero sabrosa… Junto al Colorao, una voz con personalidad Sergio Cabrera, se arrancaba con una folía sentida y gráfica…


Abandonamos el local… Queríamos un poquito de aire fresco y nos dirigimos “al Puente”, el punto de encuentro de la gente divertida y parrandera… Nos encontramos con Juanma López, lejos de su hábitat natural “El Jardín Canario”, que buscaba el ambiente de unos clásicos de las fiestas del Pino: “La Parranda Cuasquías”… 

… Y el abrazo fraternal, cariñoso con Félix Román Morales “El Grande”, que venía desde la isla de Tenerife para participar en la ofrenda… Quedamos en vernos nuevamente, pero Teror, ya lo saben todos cuanto lo conocen,  es grande y en cualquier esquina te pierdes. Así que ni Lydia ni yo pudimos despedirnos del viejo amigo…


Sonaban pitos, chácaras y tambores, danzas y los rigurosos pastores. Eran los componentes del grupo herreño Joapira que, como siempre en fiestas y romerías son como un auténtico regalo…


Otro de los grupos que acaparan la atención: una amplia representación de la isla colombina, componentes de distintos grupos que se unieron para estar presentes en la romería….


Facaracas, parranderos, con temas divertidos animaba la representación del municipio de Gáldar… Allí, encabezándola, su alcalde Teo al que saludamos igual que a la incansable concejala Ana Teresa, y en primera línea la guapísima Guayarmina, Ariadna…


Así entre saludos, llegamos a los pies de nuestra Señora, como oferentes de los productos de la tierra… Lydia, entregó a la patrona un vistoso ramo de flores mientras distintos voluntarios iban depositando en el lateral de la Basílica, racimos de plátanos, cebollas, pimientos, tomates…


Me entretuve saludando a los amigos Antonio Betancor, compañero de fatigas, retransmisiones, nuestra voz en off en distintos documentales y presentador del programa Tenderete, mientras los pequeños, con décimas de nuestro Yeray Rodríguez, hacían de programa de mano para anunciar cada ofrenda… 


Y una sorpresa. Desde aquel año (1.985) en que acudí a la isla de La Graciosa como productor del programa Tenderete – primera ocasión en que se desplazaban nuestros equipos televisivos a la isla- no había vuelto a ver a la familia Toledo.  Y allí, con su humildad, me los encuentro con su vestimenta tradicional, ofreciéndole unas coplas a Nuestra Señora…

Ya la romería casi tocaba a su fin. Las fuerzas nos iban abandonando después de tanto ajetreo. Abandonamos el recinto de la romería y nos dispusimos a buscar un pisquito de sombra y comernos un bocata de chorizo de los nueces… “aboyaitos”, pero más contentos que unas Pascuas, fuimos en busca de la familia Toledo que en esta ocasión venían uniendo fuerzas con otra familia que ha sido y es representación y bandera de nuestro folclore: “los Corujo”. Allí vimos y saludamos a Domingo y a Florián, con el que hablamos de aquella guitarra de pico o timplarra ya reconocida a nivel mundial. También de nuestros encuentros en Paris de la Francia, con el otro maestro Blas Sánchez, así como en Venezuela…


Larga fue la charla, con José Manuel Toledo con el que continuo en contacto a través de “Fisbu”. Hablamos de aquel Tenderete de antaño, de la Bodega de Julián y de otros muchos proyectos que han quedado olvidados en camino. De su colaboración con el documental “Vivir en La Graciosa”, de pejines, jareas… Cada vez que lo encuentro por mucho que estiremos la conversación se quedan cosas en el tintero…

La Graciosa y los Toledo/Corujo fueron la muestra que en la Romería del Pino no faltó de nada. Hubo hasta incluso una petición del presidente del Cabildo Antonio Morales, que dijo entre otras cosas que a los políticos que no combatan el paro la Virgen del Pino debería darle unos cogotazos….

Oscurecía. Caminábamos lentamente enseñoreándonos con el ambiente… Recordaba el olor a carburo de aquellas turroneras de antaño que se mantenían junto a su caja de turrones esperando la llegada de un cliente. Si nos llamaba la atención algún detalle hacíamos  alguna que otra foto. Pero nuestra atención estaba centrada en los adornos que lucían los balcones… De pronto una parranda multitudinaria, divertida, amena, simpática, con paradas aquí y allá, nos regalaba su amplio repertorio… Era “La Parranda de Teror”, creo que es una parranda que debería presentar los papeles para que le den el record Guinnes por ser tan numerosa la participación… En tono coñón, le pregunté a uno de los que los acompañaban. ¡Coño si ya terminó la romería! ¿Qué grupo es este? Y casi enroñao me dijo: ¡¡La Parranda de Teror!!

Y seguimos la parranda hasta que llegó el momento de subirnos a la guagua y emprender el regreso.

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 25 de agosto de 2015

CAGANCHO, FALLECE DE UN ICTUS

Hoy, me desayuné con una triste noticia: “Cagancho”, el famoso caballo que revolucionó el mundo del rejoneo, ha fallecido con poco más de 30 años de edad, a consecuencia de un ictus… Cagancho, se había retirado de los ruedos en 2002. Desde entonces hasta el momento de su fallecimiento, anduvo suelto, a su aire, gozando de un bien ganado retiro sin que nadie lo montara. Animal entero solo se ocupaba de su función de semental, cubriendo a numerosas yeguas en estado receptivo.

Cagancho, cuenta en su amplio historial con enfrentamiento exitoso ante más de mil toros…

Hace algún tiempo, en el blog www.etnografiayfolclore.org, que atinadamente dirige Lydia Díaz, me adentré en una tierna y sentida historia de un caballo de triste, esquelética y enclenca estampa. De aspecto desgarbado, era lo más parecido a un saco de lástimas. Negro, azabache, “Cagancho”, que así se llama, tenía la sangre pura de sus padres pero su figura carecía del porte y la templanza de su raza… De apariencia desagradable, toreros y rejoneadores, entendidos y tratantes, nunca repararon en él… Pasaba el tiempo y todos le vaticinaban un penoso final…

Cierto día, un navarro, de limitados recursos económicos, buscaba un caballo para destinarlo al rejoneo… Ojeó numerosos ejemplares de rico porte… Todos, estaban valorados en cantidades inalcanzables… “Tengo uno, le dijo un criador valorado en 1.800€. Es el único que se ajusta a su presupuesto.”. Sellaron el trato y Pablo, el nuevo dueño de “Cagancho”, lo trasladó a su modesta cuadra… Pablo, según cuentan numerosas crónicas, cuando regresó a casa, su padre, con ojos de asombro, le dijo: “¿De dónde has sacado “eso”…? ¡Cosa fea!” 

Una tarde, luminosa, en plena faena de rejoneo, uno de sus caballos se lesionó y “Cagancho” salió a sustituirlo… Llegó, ¡por fin! su debut en el ruedo de la verdad, escenario donde te juegas el todo o la nada. “Cagancho”, dispuesto, decidido, alegre, desenfadado, se convirtió en la prolongación del jinete… Gambeteos, elegancia, filtreos… los resoplidos del astado le hacían disfrutar del momento… Los toros, en fallidas acometidas, parecían embestir una sombra… Tanto arte desplegó que el público puesto en pie, aplaudía a rabiar su arrogancia, valentía y destreza… “Cagancho”, no solo era arte. También espectáculo. Así paso “Cagancho” del anonimato a la aclamación popular… “Cagancho”, desde aquel entonces, continuó durante más de dos lustros enamorando a los aficionados… Su despedida fue una auténtica peregrinación por los distintos ruedos del mundo… Se cuenta que en las tardes del adiós, como si de un diestro se tratara, se le cortaba una parte de la “coleta”…

Hoy, como diría el “Tío Simón”, “Cagancho” es un caballo viejo que sestea por La Sabana, dándole tiempo al tiempo, esperando poner su semilla en la potranca que le brinde la oportunidad…

ALFREDO AYALA OJEDA

lunes, 20 de julio de 2015

DESPUÉS DE 167 AÑOS GÁLDAR RECUPERA “LOS CABALLITOS DE FUEGO DE SANTIAGO”

Añorando un tiempo que me tocó vivir, aprender y compartir hoy puedo decir que estoy henchido de satisfacción porque en el programa de fiestas, de la ciudad de Gáldar en honor a su Santo Patrón Santiago Apóstol, tras 167 años de ausencia, se recupera aquella vieja tradición: “Los Caballitos de fuego de Santiago”…. 

Haciendo un paréntesis despojado de erudición, debo contarles que he seguido dentro y fuera de nuestro territorio, la vieja tradición de “Los Caballitos”: “Fuscos” (Tazacorte), “Fufos”, en Fuencaliente, los laguneros “Caballitos de Fuego”, en las fiestas del Cristo… 

Recuerdo una conversa con el cultor de nuestras tradiciones y cultura Talio Noda, en el mismito interior de la Caldera de Taburiente, sobre el tema, cuando me habló de aquella banda sonora de la película “Ora Ponciano”, especie de biografía del famoso rejoneador mejicano Ponciano Díaz. Aquella banda sonora, con su “vuela, vuela palomita”, causó tal impacto allá por los inicios de los 40 del pasado siglo que se ha convertido en el acompañamiento musical idóneo para acompañar en sus traviesas galopadas a los caballos Fuscos… 


Recuerdo incluso una entrevista mantenida en Fuencaliente, con el artesano y folclorista Juan José Santos, en que me entregó una fotografía de los caballitos en Polonia, nación de amplia tradición de cría y cuido de caballos árabes… También me comentó una investigación realizada por Teno Pérez Cruz, en Méjico, donde una prestigiosa etnógrafa le habló de “los caballitos de fuego”, señalando que en sus estudios daba como probable que esta tradición, se debía a la impresión que causó entre la población indígena, la llegada de los conquistadores españoles a lomo de los caballos y el fuego de los arcabuces… 

Siguiendo por la vereda de la recopilación informativa leí en el País Vasco algo sobre los “Zaldico”, en euskera caballito. Son seis caballos montados por jinetes, vestidos de bufón, que con una especie de palo de la que pende una bola de esponja, van golpeando y asustando a los más pequeños… 

“… Y uno, que los ha vivido en distintas latitudes piensa que cuando salgan “los caballitos de fuego de Santiago” a la “calle Larga” o aledaños, la noche se vestirá de fiesta. De fiesta auténtica… Y aflorará todo un mundo de fantasía atrapando a espectadores, jinetes y amazonas… Entonces, no habrá edad en ese universo de ilusión donde se da rienda suelta a la imaginación y creatividad de los participantes… Mayores y pequeños, no perderán detalle de las evoluciones de estos mágicos corceles, de cartón y sueños… caballos viejos y jóvenes potrillos, con sus plásticas crines al viento, resoplando, soberbios, entregados al ritmo, meciéndose acompasados, por el toque que marca la banda sobre la extensa pradera de asfalto y adoquines… La noche se iluminará de bengalas y risas, de voces y carcajadas… Sin duda, una noche distinta, una noche, como diría el investigador Felipe Bermúdez, en que las calles de Gáldar dejarán de ser tránsito para convertirse en punto de encuentro… 


Es la semana grande de las fiestas en honor a Santiago… Es la noche del fuego que después del baile, danza y zambra de los papagüevos y caballitos, desde la cima de la Montaña de Gáldar, los bramidos del volcán anunciador, difundirá a los cuatro vientos las “Fiestas de Santiago de Gáldar”.

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 8 de julio de 2015

OLIVOS DE BENDICIÓN

Hace algún tiempo, al soco de las fiestas de Santa Lucía, caminé por las zonas de Ingenio, Agüimes, Santa Lucía, etc. Tenía, unos días de esos que te dan ganas de caminar y caminar, de enseñorearte con el paisaje, mezclarte con la gente de la zona y hablar de ese ayer que está ahí, a flor de piel, pero en el que no queremos hurgar… Llevaba, para matar el “gusanillo”, un riquísimo y afamado pan de Agüimes y pensaba meterle unas caballas en aceite… De pronto, en medio de la aglomeración, una señora vendía aceitunas. Eran unas aceitunas de envidia… Compré un tarrito y cambié las caballas por las aceitunas…

Busque un lugar de sombra y ¡menudo banquete!

Junto a mí, se sentó un desconocido que tenía cara de buena gente… Hablamos, y hablamos… no sabía como se llamaba, pero debía ser un campesino de la zona que tenía muchos conocimientos del cultivo de las aceitunas… Me habló de la Verdial de Huevar, lo que nosotros conocemos como “aceituna del país” y de otras variedades, según me dijo de reciente introducción como “la Arbequina”, “Manzanilla sevillana” y “Picual”.

Ya en la soledad, comencé a caminar despacito por la zona. Vagaba por mi mente épocas y situaciones. En esfuerzo vano, me interesó el adivinar cómo llega el fruto de tan generoso árbol a las islas…



Unas semillas del árbol milenario y benéfico, fuente de riqueza y símbolo de paz, debieron dejar alguna vez las plácidas riberas del mediterráneo, y en el parco zurrón de un emigrante, junto a sus muchas esperanzas y acaso nulas pertenencias, salir al ancho atlántico en busca de una tierra mejor donde fijar nuevamente su vida.

Nunca sabremos si el hombre que trajo el olivo hasta Santa Lucía de Tirajana, dejó aquí sus semillas y siguió rumbo, o se quedó para siempre en Gran Canaria.

Pero si sabemos que el viento, comenzó su trabajo transportando los granos hasta sembrar de semillas los alrededores… Poco a poco, la zona del sureste de Gran Canaria, se pobló de tiernos olivos que hoy, a los ojos del visitante, son formidables árboles que da carácter a la zona…

Estos olivos tienen muchos años, nada se conoce de su primer dueño... Con los años se volvieron árboles isleños, más corpulentos y también más delicados. Sus frutos exigen que se tome uno a uno: no toleran la vara al estilo andaluz. Tampoco admiten que los zarandeen... Son orgullosos estos olivos y se duelen del trato inadecuado.

Sus cosechas se reposan y se hacen esperar cada dos años. Sus frutos son espléndidos. No se prensaban para dar aceite, cuando recorrí los distintos rincones en los que se cultiva. Hoy, nuevamente, el hilito de dorada aceite, regresa a las mesas isleñas para dar ese toque especial. Ahora se ofrecen al saber campesino, que aporta a la carnosa suavidad de estas aceitunas un toque singular, un aliño tan justo, que las convierte en deliciosas...


Son las olivas escachadas, incomparables de sabor, cuyo majado requiere saber, paciencia y un punto de secreto.

Nada parece añorar estos olivos grancanarios. Su pujanza nos dice que llegaron para quedarse, y se los aceptó con buen talante. Hundieron sus raíces en una tierra que no los conocía, y aquí continúan para sorprender y seguir ofreciéndonos sabor de la aceituna, del país, de la aceituna canaria.
En la península se le aplica el vibrador, se le pone las mantas debajo, se le da palos aquí en Canarias el sistema tradicional es cogerlas a mano...subirse sobre los árboles, amarrar o poner escaleras, porque así no se estropea el árbol, no se estropea el grano y se conserva la delicadeza de la fruta. Después, cuando se cogen, se separan, de las hojas, se apartan, también, los palitos, las ponemos muy presentables y en muy buenas condiciones a los ojos de los posibles compradores.

Hablé con Rafael, hombre de reconocido prestigio en la zona… ¿y por qué, no se varean?

-Primero porque no son para aceite, son para la venta al público y deben que tener buena presencia y en segundo lugar porque aunque se emplea la vara no caen todas. No cae sino una parte y caen estropeadas, se estropea el árbol. Por eso, siempre se ha usado aquí el sistema de trepar y cogerlas a mano.

Mientras, allí en los árboles, los hombres trepaban atándose con sogas para evitar algún disgustillo. Y, una a una, con exquisita delicadeza, con mimo, le quitan los frutos a los vetustos árboles…



-Alfredo: ¿en qué época empieza la recolección?

-Empieza a mediados de octubre y si hay mucha cosecha continúa hasta marzo, febrero o marzo, siempre contando con si hay una buena cosecha, sino, normalmente, acaba en enero.

Después de esta breve charla, caminé durante algún tiempo por los alrededores de la zona… Los olivos, con sus gruesos troncos brindaban sombra… El día era caluroso y como uno, en esa época, era un fumador empedernido, había que tomárselo todo con calma… Descendiendo llegué a una humilde ventita y en su traspatio, una mujer mayor, de albo pelo, preparaba el aliño de las aceitunas del país…

-Hola, le dije.

- Ella era una mujer dicharachera que estaba acostumbrada a recibir una visita como la mía… ¡Hola! ¿Busca a Flora…?

-Concretamente, no; quería saber cómo se aliñan las aceitunas…

- Y sin más comenzó su explicación: Estas que estoy preparando son para consumir en casa. Por eso las aliño al gusto. Y a todos nos gustan de esta manera. Después de machacadas, se le añade la sal y se dejan durante dos días, aproximadamente… Pasado ese tiempo se le añade ajos, tomillo, pimienta y una puntita de sal… Las aceitunas se escurren y se le añade ese majadito…

-Y ¿cuál es el punto de sal?

-Muy sencillo. Se coge un huevo fresco y se mete en un recipiente de aguay se le va añadiendo sal. Cuando el huevo flote, esa es la sal justa que lleva las aceitunas…

ALFREDO AYALA OJEDA